Los petroglifos de Pusharo

Primer vistazo del Sector II

Si observamos la pared de la izquierda hacia la derecha, nos damos cuenta de que el tratamiento pictórico es bastante uniforme desde el punto de vista de la densidad de los motivos grabados. Sin embargo, podemos apreciar tres zonas distintas, tres espacios trabajados de manera diferente, que corresponden a motivos cuyos temas son específicos.


Sector II : aquí, el primer tercio izquierdo. (Foto: Thierry Jamin, agosto de 2006)
Sector II : aquí, el primer tercio izquierdo. (Foto: Thierry Jamin, agosto de 2006)

Intentemos un primer enfoque descriptivo, partiendo de la izquierda: a un metro del nivel actual del suelo, vemos primero una serie de líneas rectas de unos veinte centímetros que se entrecruzan a veces de manera anárquica. Unos diez centímetros a la derecha, una enorme cavidad cóncava, de forma ovalada, ha sido cavada en la roca, sobre unos veinte centímetros de espesor, dejando aparecer las tres primeras capas de la pared rocosa. Esta cavidad con forma de huevo mide 2,10 m de largo sobre 1,30 m de alto. Dentro se han cavado, luego pulido, otras figuras ovaladas de tipo cuadrangular. Se grabaron después cruces en "X" en cada una de estas cavidades, de unos diez centímetros de profundidad. Se enumeran unas veinte en total. En la parte superior de esta enorme cavidad, por otro lado, ha sido grabada una ancha figura elíptica, dentro de la cual un seudo rectángulo está representado verticalmente, alrededor del cual irradian líneas simples, un poco como un sol. Unas líneas oblicuas paralelas, en fin, han sido esculpidas en la cumbre de esta enorme concavidad. Se cuentan unas quince de ellas.

El conjunto constituye una extraña disposición cuyo sentido nos ha escapado hasta agosto del 2006, fecha en la cual un miembro de nuestro equipo, el Peruano Hermogenes Figueroa Lucana piensa haber encontrado la clave de este sorprendente conjunto. Proporciona quizás la solución a la interpretación de esta segunda pared. Volveremos más lejos sobre esta cuestión.

Sector II: la parte central. (Foto: Thierry Jamin, agosto de 2006)
Sector II: la parte central. (Foto: Thierry Jamin, agosto de 2006)

Sigamos nuestra progresión. A veinte centímetros, arriba y a la derecha de la gran cavidad, una formación rectangular de cuarenta y cinco centímetros de largo sobre quince centímetros de alto ha sido grabada en la roca. Dentro se trazó una serie de líneas verticales, que se emparentan a veces con letras latinas, como "Y", "V" o "W"." Se censa unas veinte de ellas. Podría tratarse, a nuestro parecer, de signos ideográficos que recordarían tal vez la existencia de una antigua escritura, o qellcca, que las tradiciones mencionan desde la época de la conquista sin que se haya podido demostrar la realidad material de ella.

A unos quince centímetros más abajo, se han grabado cuatro líneas simples, de unos diez centímetros de largo, en cuarto de círculo. Más abajo aún, se han esculpido otras líneas verticales y horizontales hasta el nivel del suelo. Algunas se cortan y forman un cuadrado. Otras parecen representar la silueta de un personaje, reducida a la más mínima expresión: una larga línea vertical, entrecruzada de una primera línea horizontal, que parece figurar los miembros superiores, luego una segunda línea que representaría los miembros inferiores.

Avancemos más. A algunos centímetros, arriba y a la derecha del rectángulo con los "signos ideográficos", se grabó una cruz en "X" debajo de la cual se exhibe una triple línea recta, luego ondulante, que termina en punta. En la extremidad de esta punta, hay una línea en zigzag esculpida a la izquierda. El conjunto hace pensar en una serpiente o en el contorno de un río y en la silueta de montañas. Arriba y a la derecha de la triple línea, dos cavidades paralelas evocan dos superficies de agua. Quizás dos lagos. Este grupo de figuras es bastante homogéneo y da a pensar que constituye un conjunto. Como para la pared principal, se trata tal vez de una especie de "mapa". Más abajo, algunas figuras en escalera, a veces paralelas, se extienden hasta el suelo.

Más a la derecha aún, la roca está cubierta con pequeñas cruces en "X" y con estrellas de seis ramos. Se cuentan unos quince. Una figura circular casi perfecta de 12 cm de diámetro ha sido esculpida en bajorrelieve a la derecha de estas cruces sobre un centímetro de espesor aproximadamente. Algunas líneas simples parecen irradiar alrededor. Puede que se trate de un sol. Más abajo han sido grabadas cuatro líneas horizontales paralelas.

Encontramos entonces la famosa cara, situada a la derecha y ligeramente más abajo que el motivo circular. Es la única figura realmente identificable. De 17 cm de largo, representa quizás a un Inca, que lleva la maskapaicha. Para el arqueólogo peruano Alfredo Candia Gómez, que acompañó a nuestro equipo hasta el sitio en junio del 2005, el estilo recordaría más las estatuas antropomórficas de Tiawanaco. Algunas líneas oblicuas paralelas y figuras en "V" están representadas bajo este rostro. Hacen pensar en una barba.

Sector II: el tercer tercio derecho. (Foto: Thierry Jamin, agosto de 2006)
Sector II: el tercer tercio derecho. (Foto: Thierry Jamin, agosto de 2006)

A la derecha aún, otras líneas simples, verticales, horizontales u oblicuas, luego dos figuras cuadrangulares paralelas, de cinco centímetros de lado, dentro de las cuales se grabaron dos redondos de dos centímetros de diámetro. Estas dos figuras se encuentran al mismo nivel que la cara. Podría tratarse de los ojos de uno búho (?). Algunas líneas simples horizontales, verticales y en "V" también han sido grabadas más abajo y forman su cuerpo.

Por último, encontramos una segunda cavidad oval de gran tamaño, cuyas proporciones son bastante similares a la anterior. Parece sin embargo mucho menos estilizada y mucho menos neta. Líneas simples verticales, oblicuas, o con forma de "V" se suceden todavía por decenas alrededor y dentro. Observamos, en particular, una figura ovalada de unos cuarenta centímetros de largo sobre doce centímetros de alto, dentro de la cual una serie de diez líneas verticales, u oblicuas, con forma de "I", de "V", de "N" o de "W", recuerdan una vez más una secuencia de signos ideográficos. El conjunto evoca inevitablemente un cartucho que incluye símbolos vinculados a una escritura jeroglífica. Recuerda también algunos motivos observables en tejidos y cerámicas del tiempo inca. Es un punto fundamental.

Ya no detectamos después ninguna otra figura en la pared rocosa. Pero el sendero inca se prolonga aún mucho más allá y se pierde por la selva. ¿Hasta dónde lleva? Misterio. Convendría seguirlo para tener un día la respuesta. Aunque sea, es muy probable que se hayan grabado otros petroglifos en la roca, a lo largo de este camino, como nos lo dejan entender los Nativos de la región.

Sería por otra parte interesante emprender trabajos de excavación al pie del segundo sector, ya que numerosas figuras quedan seguramente aún por descubrir.

 

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